Rodeada de viñedos y árboles centenarios, los espaciosos jardines de la Casa Grande ofrecen el ambiente tranquilo ideal que nos lleva al relajamiento y a la concentración.
Las gruesas paredes de piedra y adobe de este magnífico edificio colonial construido en el último tercio del Siglo XVI, impregnan y comparten con el visitante su historia y el calor y las tradiciones del México norteño. |